5888984_sAlgo que encuentro en común en casi todas las personas con las que me relaciono, es que dicen tener estrés y que por culpa de ello tienen múltiples síntomas, como una mala calidad del sueño, dolores musculares, problemas en la piel, variaciones en el apetito, dificultad para concentrarse, cambios en el estado de ánimo y muchas cosas más.

El estrés puede ser adaptativo, ya que cierta cantidad de estrés es necesaria para responder de un modo adecuado a los retos con los que nos encontramos en la vida diaria, pero cuando esta respuesta de estrés se prolonga e intensifica en el tiempo puede ser perjudicial, viéndose por ello afectadas diversas facetas de la vida.

EstrésPor ejemplo, imagínate que estás pasando un día tranquilo en el campo y, de repente, ves como se te acerca un animal peligroso. Estás en una situación estresante y gracias a ese estrés, decides correr o realizar cualquier otra acción que te ponga a salvo. En este caso hablamos de estrés adaptativo.

Pero, no sería adaptativo que tras una época de intensa actividad laboral desarrollarás altos niveles de estrés que hicieran que descansases mal y que tuvieras una baja concentración, lo cual haría que tu rendimiento fuera menor.

Hoy voy a daros cuatro claves para que incorporéis a vuestra vida y con ello disfrutar de un mejor estado de bienestar y tener una vida libre de estrés:

  • Vida sana: empieza teniendo hábitos saludables, una alimentación equilibrada que haga que tu cuerpo funcione correctamente y adquiere una rutina de actividad física ya que ayuda a relajarse, liberando tensiones.
  • Organízate: planifica tu tiempo, tanto en las pequeñas actividades diarias como en los retos que tienes a más largo plazo. Y no te olvides de dejar siempre espacio para los imprevistos, sino cuando tengas alguno (siempre los hay) volverás a sentirte estresado. Distribuye bien el tiempo entre el trabajo, el ocio y el descanso, estableciendo prioridades, pero no olvides que las tres facetas son importantes.
  • Medita: practica mindfulness, para aprender a frenar y vivir el momento presente con atención plena, estar en el aquí y ahora, sin acceder continuamente al pasado y al futuro. La mayoría de las personas están reviviendo el pasado o preocupados por lo que pasará en el futuro, sin prestar atención a lo que ocurre en ese preciso instante.
  • Respira: para un momento, y ahora respira. Respira despacio, a un ritmo relajado, ya que si la respiración es rápida harás que el estrés aumente. Y acostúmbrate a respirar con el abdomen. Fíjate cómo respiran los niños pequeños, cómo se les hincha el abdomen cada vez que inspiran y se les deshincha cada vez que espiran, eso en parte es porque todavía no conocen el estrés y realizan una respiración completa, no finalizándola en el pecho.

Haz de estas cuatro claves un hábito y comprobarás los resultados, obteniendo mejoras en ti mismo y en tu vida.

Elena García Paz



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