Escucho a muchas personas decir que les gusta la gente natural, la gente que viene de frente, que con sólo un primer contacto ya sabes cómo son, personas transparentes, que sabes que no ocultan nada, que no fingen nada que no son, pero personas que por desgracia parece ser que escasean.

Muchas personas para salir a la calle se ponen un disfraz, para relacionarse con otros fingen ser la persona que no es, una persona más segura o más divertida o simplemente más feliz. Y cuando vuelven a estar solas, se quitan la máscara dejando un vacío inmenso.

46172686_sEsto genera agotamiento, cansancio por todo el esfuerzo invertido, desilusión hacia la vida, hacia las relaciones, desconfianza hacia las demás personas, además refuerza la baja autoestima ya que crees que no eres lo suficientemente válido para gustar tal y como eres.

Pero, ¿por qué no eres eso que quieres ser? ¿Por qué en vez de esforzarte en aparentar algo, no te esfuerzas en conseguir serlo? Siempre y cuando, eso sea lo que de verdad quieres…

Analízate, busca el motivo por el cual haces esto, qué es lo que intentas demostrar, qué es lo que no te gusta de ti, qué quieres cambiar, qué quieres potenciar y, especialmente, por qué quieres hacerlo.

Mientras estés haciendo este análisis, no te olvides de tus cualidades positivas, lo que te gusta de ti, lo que te hace sentir orgulloso, lo que has ido aprendiendo a lo largo de la vida, lo que muestras al mundo y lo que no y por qué lo haces así.

Cuando tengas las respuestas a todas estas preguntas, comprobarás que ya ni quieres ni necesitas un disfraz y el cambio vendrá solo.

Ahora dime… y tú, ¿de qué te disfrazas?

 

Elena García Paz



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