Da igual con quien hable, con familiares, con amigos,… parece que no está bien visto ser exigente, que lo consideran un defecto, falta de madurez, y en el peor de38638336_s los casos que no estás muy cuerdo. Y entonces, yo les pregunto si lo que creen es que debemos de conformarnos, si es que hay unos cánones según los que debemos de vivir, o si es que hay que escoger desarrollarse en solo una parcela de la vida.

Por todos lados oigo lo mismo, que estamos en crisis, en crisis económica, en crisis de valores, en crisis en las relaciones de pareja,… ¿Y qué hay que hacer cuando estamos en crisis? Dar gracias por lo que tenemos y no pedir más, no seamos ingratos. Porque al menos tienes un trabajo, aunque cobres poco, no te guste lo que haces y tu jefe te falte al respeto todos los días, no te puedes quejar, al menos tienes un trabajo. Y así con todo, con tu pareja, con tus amigos, con tu familia,… no te quejes, agradece, no pidas más.

Y yo te digo, agradece, da gracias por todo lo que tienes, es mucho, y solo si agradeces lo que tienes sabrás disfrutar lo que quieres. No te quejes, quejarse te agota a ti y a quien te rodea y no te lleva a ninguna parte, al menos a ninguna parte buena. Pero pide más, pide todo lo que quieras y lucha por ello, lucha por conseguirlo, por alcanzar tus sueños.

¿Y qué… si lo quiero todo? Pues sí, lo quiero todo. Quiero un trabajo que me apasione, que me haga todos los días levantarme con ganas de comerme el mundo, que crea que lo que hago tiene sentido.

No me conformo con una pareja, quiero un compañero de vida, alguien con quien crecer de la mano, una sujeción cuando siento que me tiemblan las piernas y a quien sujetar cuando el mundo se le tambalea.

Quiero una familia, pero no una familia cualquiera, quiero una familia en la que acurrucarnos en los días fríos pero que en los momentos cálidos nos de independencia, que nos permita ser nosotros mismos sin culpa por no cumplir expectativas.

Quiero amigos con los que llorar pero también con los que disfrutar la vida, con quien compartir una vida con sentido porque parte de ese sentido se lo da compartirla.

Quiero bailar y cantar, independientemente de si lo hago bien o mal. Quiero viajar a todas partes, conocer otras culturas y enriquecerme con ellas. Quiero reírme todos los días. Quiero exigir, exigirme a mí y exigirle a la vida. Quiero tener miedo porque arriesgue demasiado, pero si corrí ese riesgo es porque en algún momento eso es en lo que creí. Quiero equivocarme y aprender de ello. Quiero buscar mi camino y perderme. Quiero llorar cuando duele porque sin dolor no hay felicidad. Quiero una vida grande, una VIDA EN MAYÚSCULAS, quiero atreverme a “vivir” mi vida.

Y tú, ¿qué quieres?

Elena García Paz



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